miércoles, 24 de agosto de 2016

La edad de Oro de la matemática

En el 300 a.C. en la Antigua Grecia, surgieron un conjunto de pensadores tan revolucionarios que cambiaron las ciencias formales para siempre. A este fenómeno se lo denomino Edad de Oro de la Matemática.
Euclides

Arquímedes
                                                                                                                       Apolonio












Euclides, Arquímedes de Siracusa y Apolonio de Perga sobresalieron del resto de los pensadores de su época.
Fundada por Ptolomeo en el año 300 a.C la bliblioteca de Alejandría  Ubicada al norte de Egipto en la ciudad de Alejandría fue el sitio donde los grandes pensadores concurrían para intercambiar ideas y opiniones, estudiar y trabajar. Los saberes que circulaban en ella contribuyeron de forma significativa a la cultura científica.
Arquímedes  fue quizá el más reconocido, hay muchas anécdotas que cuentan cómo fue que descubrió medir volúmenes, como que el Rey le pidió que autentificara la validez de una corona de oro, cuando el rey desconfiaba del orfebre que tenía que hacer la corona. Para lograrlo sumergió oro y plata en una bañera y vio que ambas producían un efecto distinto sobre el agua, así de simple, ¡Eureka! , gritó Arquímedes. Fue el creador del principio de la palanca, y las primeras máquinas para hacerla funcionar, fue el creador de ingeniosas armas de asedio, como así también del uso del espejo para trasladar luz y calor.  
Euclides, es otro de los grandes pensadores de la época,  surgen muchas versiones sobre lo que sucedió con su obra. Hay quienes lo llaman el padre de la geometría, a partir de su libro “Los Elementos”, hay quienes afirman que un equipo de pensadores trabajan con él en sus libros, y por último hay quienes afirman que “Los Elementos” fue un libro creado por un equipo de matemáticos que recibió la autoría de Euclides como una forma de homenaje por haber sido el mentor de estas ideas. Su obra es una recopilación del saber matemático de la Época, un repaso de lo anterior y la explicación de nuevas teorías.
Apolonio Pionero dentro de la astronomía matemática. Conocido como "El gran geómetra”, fue un gran astrónomo y matemático. La Teoría de los epiciclos  es su mayor obra, en ella estableció las bases para el modelo geométrico que idearon los antiguos griegos para explicar los cambios de velocidad y dirección de los movimientos de los planetas, la luna y el sol.


Contribución de Lobachevsky a Hilbert

Nikolai Ivanovich Lobachevsky fue un matemático ruso, uno de los fundadores de la geometría no euclidiana o hiperbólica y uno de los geómetras más ilustres de todos los tiempos.
Por un período superior a los dos mil años, los geómetras habían estado convencidos de la validez incondicional del postulado de las paralelas de Euclides, según el cual, dada una línea recta y un punto exterior, sólo puede existir en el plano una línea paralela que pase por dicho punto. Al demostrar la coherencia interna de esta geometría, Lobachevsky probó asimismo que el postulado de las paralelas no podía deducirse del resto de los postulados propuestos por Euclides. Con ello cambió los paradigmas dominantes de la época, fue un gran aporte de Lobachevsky.
Pero a pesar de la trascendencia de sus descubrimientos, la obra de Lobachevsky fue poco apreciada en su tiempo y apenas trascendió de un estrecho círculo de especialistas en su Rusia natal, y tuvo que esperar a los trabajos de B. Riemann y F. Klein sobre los fundamentos de la geometría para alcanzar una postrera repercusión.
Nunca quiso publicar sus apuntes de geometría "antieuclidiana", temeroso de la reacción de la filosofía dominante y del "sentido común", fue Karl Friedrich Gauss el único que comprendió y apreció la obra de Lobachevsky al conocerla.
Hilbert, inventó un gran abanico de ideas, como la teoría de invariantes, la axiomatización de la geometría y la noción de espacio, que es uno de los fundamentos del análisis funcional. Hilbert y sus estudiantes proporcionaron partes significativas de la infraestructura matemática necesaria para la mecánica cuántica y la relatividad general. Fue uno de los fundadores de la teoría de la demostración, la lógica matemática y la distinción entre matemática y metamatemática. Adoptó y defendió vivamente la teoría de conjuntos y los números transfinitos de Cantor. Estos últimos fueron sus grandes aportes en el crecimiento de la matemática.




Teoría de Cantor

Georg Cantor, fue un gran matemático alemán que dedicó su vida al estudio del infinito. En el siglo XIX desarrolló la teoría de conjuntos, la cual se relacionó con la teoría de números transfinitos. Fundamentó una axiomática consistente que permite construir los conjuntos y posteriormente establecer el concepto de infinito. Para esto definió el concepto de "cardinalidad'' o "potencia'' de un conjunto.




Su teoría: “Dos conjuntos se dicen que tienen el mismo número de elementos, que tienen la misma cardinalidad o son equipolentes, si existe una función definida entre ellos de forma que a cada elemento de uno sólo le corresponde otro elemento del otro conjunto, y viceversa”
A partir de esta definición se puede establecer la idea de conjunto infinito. Se dice que un conjunto es infinito si existe un subconjunto con la misma cardinalidad o que es equipotente con él. Esta definición plantea una contradicción con la intuición, pues todo subconjunto como parte del conjunto total parece que deba tener menos elementos. Eso es así, efectivamente, en los conjuntos finitos, pero no en los infinitos como podemos observar con un ejemplo sencillo dentro del conjunto de los números naturales. 


En el siguiente video podemos ver un poco más sobre esta teoría...

Axiomas de Peano






El desarrollo de la lógica matemática está estrechamente ligado a la evolución intelectual de la ciencia, de sus avatares, de su historia. La construcción de la lógica matemática moderna, desde la segunda mitad del siglo XIX, es un reflejo de esta evolución.

El papel del matemático italiano Giuseppe Peano fue crucial en todo el proceso de paso de una visión "ingenua" de la lógica a una lógica que establecería ya el rigor, mediante reglas de juego, del proceso de la demostración..



Es muy interesante mencionar algunos de los aportes de uno de los grandes matemáticos, filósofos italianos, nació en Cuneo, actual Italia, 1858 y murió en Turín, 1932, fue conocido por sus contribuciones a la Teoría de Conjuntos, ya que fue el primero en usar los símbolos modernos para la unión e intersección de conjuntos. Hizo avances en las áreas de análisis, fundamentos y lógica, realizó muchas contribuciones a la enseñanza del cálculo y contribuyó en los campos de ecuaciones diferenciales y análisis vectorial. Jugó un rol central en la axiomatización de las matemáticas y fue un pionero en el desarrollo de la lógica matemática.
Los axiomas de Peano o postulados de Peano definen de manera exacta al conjunto de los números naturales, no se preguntan por el significado del que es un número natural, supone que existe y pretende encontrar un sistema simple de axiomas que caracterizan los números naturales y nos permite deducir a partir de estos, todas las propiedades de los números naturales, utilizando las reglas de la lógica.


Posición del pensamiento lógico hasta Peano:

Hasta casi finales del siglo XIX se pensaba que la validez de una demostración, de un razonamiento matemático, consistía principalmente en que "nos convenciera", en que se nos presentase como evidente a nuestra mente y lo aceptáramos como válido
Se podría citar, como ejemplo de ello, la frase del matemático francés Jean Marie Duhamel (1797-1872): "El razonamiento se hace por el sentimiento que nos produce en la mente la evidencia de la verdad, sin necesidad de norma o regla alguna".

La posición de Giuseppe Peano se levantó contra esta forma de argumentar, pues, en esencia, defendía que "el valor de una demostración, de un proceso argumentativo, no depende del gusto o sentimientos interiores de nadie, sino de que el argumento tenga una propiedad de validez universalmente comprobable".

La lógica de enunciados y Peano:
Hasta el año 1878, se consideraba que la lógica matemática era, simplemente, la lógica de clases, el álgebra de clases. Fue a partir de entonces cuando se empezó a entender que toda la lógica matemática dependía de la implicación lógica entre enunciados diversos. Que la raíz de toda lógica matemática es la teoría de enunciados, y no la teoría de clases.
La gran aportación de Peano al respecto fue la idea de que es posible poner todas las argumentaciones de la lógica de enunciados y de la lógica de clases en un lenguaje artificial de signos, conectados mediante implicaciones.
Para Peano la Lógica de la Matemática era un instrumento para dar el rigor y adecuado valor a las argumentaciones del quehacer de la matemática.

Aportaciones del trabajo de Peano:
El deseo de colocar las argumentaciones de la matemática en un lenguaje riguroso, obligó a Peano a desarrollar un cuerpo de signos que sirvieran para la notación de los razonamientos y las definiciones de objetos. Fueron varios los símbolos que comenzó a utilizar y las ideas sobre la simbolización de los razonamientos que aún en nuestros días se utilizan comúnmente.
Un ejemplo importante es la simbolización de una clase por medio de un enunciado que estableciera una cierta propiedad. Sería algo así como "la clase de los objetos x tales que p(x)". Esto es algo así como un axioma formador de clases por la propiedad p(x) que contengan los objetos x.
Otro descubrimiento de Peano fue el hecho de que "ser elemento" de una clase, es decir "pertenecer" a una clase, es algo diferente a "estar incluido o contenido" en una clase. Es decir, estableció la diferencia entre los objetos de una clase y las partes de una clase. Para la indicación de la relación de pertenencia se utiliza hoy dia el símbolo ε y para la relación de inclusión el símbolo c.
Otra notación que hoy día seguimos utilizando es la del cuantificador universal, esto es la notación, por ejemplo, de "para todo x, x pertenece a A si p(x)".  Asimismo, el cuantificador existencial para indicar situaciones como "existe algún x tal que p(x)".





Los axiomas fueron establecidos por Peano (1858-1932), se han utilizado prácticamente sin cambios para una variedad de investigaciones meta matemáticas, incluyendo cuestiones acerca de la consistencia y completitud en la Teoría de Números




Los axiomas de Peano no se ocupan del significado de "número natural", sino que lo suponen y pretenden encontrar un sistema simple de axiomas que caractericen los números naturales y nos permitan deducir a partir de estos, todas las propiedades de los números naturales, utilizando las reglas de la lógica.

Básicamente, los Números Naturales se pueden construir a partir de 5 axiomas fundamentales:

AXIOMAS DE PEANO:

·         1 es un número natural.  
·     Si a es un número natural, entonces a+1 también es un número natural (llamado el sucesor de a).
·         1 no es sucesor de ningún número natural.
·    Si hay dos números naturales a y b tales que sus sucesores son       diferentes entonces a y b son números naturales diferentes.
·       Axioma de inducción: si un conjunto de números naturales contiene al 1 y a los sucesores de cada uno de sus elementos entonces contiene a todos los números naturales.
El hecho de considerar el 0 como natural o no, es tema de controversia. Normalmente se considera que lo es según si se necesita o no, en cuyo caso el primer número pasa a ser el cero.














Fundamentación del Número Real

Los números naturales tienen origen en una necesidad tan antigua como las primeras civilizaciones: La necesidad de contar. 
El hombre primitivo identificaba objetos con características iguales y podía distinguir entre unos y otro; pero no le era posible captar la cantidad a simple vista. Por ello, empezó a representar las cantidades haciendo marcas en huesos, trozos de madera o piedra; éstas representaban cada objeto observado, y así pudo concebir la idea de número. Para el siglo X después de Cristo, el matemático y poeta Omar Khayyam estableció una teoría general de número y añadió algunos elementos a los números racionales, como son los números irracionales, para que puedan ser medidas todas las magnitudes.

A fines del siglo XIX pudo formalizarse la idea de continuidad y comienza entonces la construcción y sistematización de los Números Reales,  fue lograda por dos grandes matemáticos europeos utilizando vías distintas: la teoría de conjuntos de Georg Cantor , por un lado, y el análisis matemático de Richard Dedekind. 
Ambos matemáticos lograron la sistematización de los números reales, no de manera espontánea, sino utilizando todos los avances previos en la materia: desde la antigua Grecia y pasando por matemáticos  como Descartes, Newton , Leibniz, Euler, Lagrange, Gauss, Riemann, Cauchy entre otros.


Al conjunto de los números reales se llega por sucesivas ampliaciones del campo numérico a partir de los números naturales. En cada una de las ampliaciones se avanza y mejora respecto de la anterior.
Con los números naturales (N) se puede sumar y multiplicar pero no se puede restar (a - b) si a < b. 

Se definen así los números negativos o enteros negativos que al unirse con el cero y los naturales constituyen el conjunto de los números enteros (Z).  

Con los números enteros (Z) se puede sumar, restas, pero no se puede dividir  a/b si b no es múltiplo de a.
Se definen así los números fraccionarios que unidos a los enteros constituyen el conjunto de los números racionales.

Todo número racional se puede expresar como un número decimal exacto  o como un número decimal periódico, es decir con infinitas cifras decimales que se repiten 


Con los números racionales se puede sumar, restar, multiplicar y dividir (sólo si el divisor es distinto de cero). Si bien el conjunto de los números racionales tiene una muy buena estructura para realizar las diferentes operaciones quedan algunas situaciones que no se pueden considerar dentro de él ( p , entre otros). Surgen entonces los números irracionales para dar respuesta a estas instancias.

La mayoría llega a definir o enunciar 10 axiomas. Unos llamados axiomas de cuerpo, que tienen que ver con la estructura algebraica de los reales, y los otros llamados axiomas de orden, los cuales atribuyen a los reales, junto con el axioma de completitud, la continuidad.









La Matemática del Siglo XX: Los Trabajos de Hilbert


David Hilbert es una de esas figuras que marca una nueva época en las Matemáticas. Realizó importantes contribuciones en muy distintas áreas (Álgebra, Geometría, Teoría de Números, Análisis Funcional, Física, etc.) pero, sobre todo, desarrolló nuevos métodos y técnicas que provocaron cambios radicales en la manera de entender y desarrollar la matemática.
Hilbert sabía contagiar a sus mejores alumnos su entusiasmo y su pasión por las matemáticas. Por ejemplo, entre los años 1900 y 1914, en los que se dedicó intensamente al estudio de las ecuaciones integrales y a crear el comienzo de lo que sería la Teoría Espectral en Espacios de Hilbert, dirigió unas 40 Tesis Doctorales sobre estos temas.

Otra característica  es la amplitud de sus campos de interés. Como tuvo ocasión de poner de manifiesto durante la celebración del Segundo Congreso Internacional de Matemáticos en París, su famosa lista de Problemas (sobre la que volveremos) contemplaba temas tan diversos que indicaba unos conocimientos impresionantes del estado de las matemáticas en aquel momento. De hecho, se suele decir que Hilbert y Poincaré son los últimos universalistas en Matemáticas, esto es, que tenían un conocimiento casi total de todo el edificio de las Matemáticas de su época.
Pero además, a lo largo de toda su vida mostró siempre una firme e inquebrantable fe en la confiabilidad de la inferencia matemática. Para Hilbert la investigación en Matemáticas está fundamentada en la resolución de sucesivos problemas que surgen al realizarla.
“Un buen problema es un verdadero hilo conductor a través de los dédalos del laberinto hacia las verdades ocultas”.
Y el objetivo de toda investigación es dar respuesta a los problemas planteados, y para Hilbert, todo problema determinado en matemáticas admite una respuesta, bien mediante una prueba rigurosa de su solución o bien con la demostración de la imposibilidad de la misma, porque “en matemáticas no existe el ignorabimus”. En esta convicción o “axioma” reside el núcleo de la epistemología de Hilbert y condiciona su actividad investigadora cotidiana: Su obra se podría presentar como una serie de problemas resueltos en distintas áreas. Por supuesto, el camino para su solución no es lineal, pero hay una unidad subyacente en los métodos de resolución, a saber: la construcción de un marco teórico adecuado, usualmente a través del método axiomático, en el que se puedan desarrollar las herramientas para resolver el problema planteado. Como consecuencia, Hilbert no solamente resuelve problemas, sino que abre nuevos campos de investigación hasta entonces insospechados.
Hilbert es uno de los primeros en utilizar sistemáticamente en su obra la noción de estructura, es decir, tratando y agrupando los objetos matemáticos no tanto por su naturaleza, sino por las relaciones existentes entre ellos. Es así como surgieron a lo largo del siglo XIX las primeras estructuras algebraicas: grupos, anillos, cuerpos, ideales, etc. cuyo uso  sistematizó en muchos de sus trabajos. El hecho de obviar la naturaleza de los objetos estudiados permite liberar los razonamientos de consideraciones contingentes ligadas a la naturaleza de estos objetos, y consigue que se ponga de manifiesto las ideas fundamentales en la demostración: “La ventaja de este tipo de demostraciones [abstractas] es que se eliminan las construcciones particulares aisladas para agruparlas bajo una idea fundamental, de modo que se pone claramente en evidencia lo que es esencial en la demostración.”
Junto a una inquebrantable fe en su fiabilidad, Hilbert defendía también la unidad de las matemáticas, frente a otras ciencias:
“La ciencia de las matemáticas, tal como yo lo veo, es un todo indivisible, un organismo cuya habilidad para sobrevivir reside en la conexión entre sus partes.” 

Teorema de Gödel


El Teorema de Incompletitud de Gödel.

Situémonos en los comienzos de los años treinta. En el ambiente lógico matemático se trabaja febrilmente buscando llevar a feliz término un programa que se arrastra desde finales del siglo XIX, cuyas ideas se pueden rastrear en los escritos de lógicos medievales como Raimundo Lulio, en Leibniz, en todos quienes alguna vez soñaron con mecanizar el razonamiento, y cuyo principal impulsor es el famoso matemático David Hilbert. Este programa consiste en la formalización total del razonamiento matemático y su culminación sería la demostración de la consistencia de las matemáticas, es decir, la prueba formal de que las matemáticas no son un sistema contradictorio. O para usar la metáfora de Borges, el proyecto consiste en construir un catálogo fiel de las matemáticas y demostrar que no es contradictorio.
La insistencia en estos temas relativamente esotéricos tenía fuertes motivaciones prácticas. Por un lado los fundamentos del análisis matemático, especialmente el tratamiento del sospechoso concepto de número infinitesimal, hizo imperiosa la necesidad de contar con algún sistema formal que haga más evidente las posibles fallas en que se incurre al razonar. Por otro lado, a fines del siglo XIX se había descubierto varias paradojas en ciertos sistemas formales. Así, los fundamentos mismos de la ciencia “más segura”, la ciencia “exacta” por antonomasia, se veían temblorosos. Esa vergüenza no le convenía a nadie. El ilimitado optimismo, tantas veces ciego, de la comunidad científica, rápidamente encontró el remedio: demostrar formalmente que las matemáticas son consistentes. Uno ya pudiera husmear aquí cierta circularidad del intento: ¿no se está usando el mismo lente para examinar la calidad del lente?
Pero los triunfos parciales que se conseguían envalentonaban hasta a los más escépticos: el monumental tratado Principia Mathematica de Whitehead y Russell por un lado, y la emergente teoría de conjuntos por otro, despacharon casi de una plumada el primer problema a que aludíamos: ambos son sistemas formales en los cuales se puede expresar toda la matemática conocida. Solo quedaba entonces demostrar que esos sistemas eran consistentes. Las esperanzas crecían, pues se obtenían algunos resultados bastante interesantes en esa dirección. Entre los más importantes habría que señalar la demostración de la consistencia de la teoría de números, con un postulado de inducción algo más débil que el usual, que logró Ackermann en 1924-5 y Von Neumann en 1927, ambos discípulos de Hilbert.
Al llegar el año 1930 la tarea central era la demostración de la consistencia del análisis clásico, que puede ser visto como una extensión de la aritmética si le agregamos conjuntos de números y algunos axiomas que los gobiernen. Para los optimistas de siempre, el cumplimiento del programa formalista de Hilbert era cuestión de tiempo y paciencia. De hecho, el joven Kurt Gödel se propuso a mediados de 1930, asumiendo (grosso modo) la consistencia de la aritmética, intentar demostrar la consistencia del análisis clásico. Mientras  más trabajaba en el problema, más consciente se iba haciendo que el proyecto era imposible. Y así, por esas ironías del destino, quien estuvo más cerca de llevar a cabo el programa de Hilbert fue precisamente quien le dio el tiro de gracia. Así nacía el, sin duda, más famoso teorema de la lógica matemática.
El trabajo de Gödel titulado Uber formal unentscheidbare S¨atze der Prin- ¨ cipia Mathematica und verwandter Systeme (Sobre sentencias formalmente indecidibles de Principia Mathematica y Sistemas afines), de modestas 25 páginas, fue escrito el año 1930 y publicado en 1931 en la revista Monatshefte für Mathematik und Physik. Allí Gödel se propone como objetivo principal demostrar lo que hoy se conoce como el “teorema de incompletitud de Gödel”. Dejemos que él mismo nos explique, con las palabras introductorias de su artículo, en qué consiste:
Como es sabido, el progreso de la matemática hacia una exactitud cada vez mayor ha llevado a la formalización de amplias partes de ella, de tal modo que las deducciones pueden llevarse a cabo según unas pocas reglas mecánicas. Los sistemas formales más amplios construídos hasta ahora son el sistema de Principia Mathematica (PM) y la teoría de conjuntos de Zermelo-Fraenkel (desarrollada aún más por J. von Neumann).
Estos dos sistemas son tan amplios que todos los métodos usados hoy día en la matemática pueden ser formalizados en ellos, es decir, pueden ser reducidos a unos pocos axiomas y reglas de inferencia. Resulta por tanto natural la conjetura de que estos axiomas y reglas basten para decidir todas las cuestiones matemáticas que puedan ser formuladas en dichos sistemas. En lo que sigue se muestra que esto no es así, sino que por el contrario, en ambos sistemas hay problemas relativamente simples de la teoría de los números naturales que no pueden ser decididos con sus axiomas (y reglas).
Y a continuación esboza la idea de la demostración, que es lo que expondremos aquí con ligeras modificaciones para mejor entendimiento. Gödel trabaja en el sistema formal de los PM; nosotros trabajaremos en un sistema formal que llamaremos N, que el lector, para ganar intuición, puede pensarlo como una axiomatización de la aritmética de los números naturales. Supondremos entonces, que tenemos un sistema de axiomas y reglas de deducción que permiten deducir afirmaciones en N. La demostración consiste en encontrar una oración F del sistema N con la propiedad de que ella ni su negación, ¬F, son deducibles en N. Bosquejemos los pasos uno por uno.
1. El lenguaje de un sistema formal consta de ciertos signos primitivos (“veinticinco símbolos suficientes. . .”). Podemos mencionar variables, constantes lógicas como ¬, ∧, ∀, paréntesis y constantes no lógicas, que en nuestro caso basta con considerar + (adición) y 1 (uno).
2. Las fórmulas de un sistema formal son ciertas sucesiones finitas de esos signos, por ejemplo ∀x¬(x = 1 + 1) es una fórmula. También hay otras sucesiones de símbolos que no tienen significado alguno como por ejemplo ∨¬11+. No es difícil indicar un método por el cual reconocer unas y otras.
 Hay ciertas fórmulas especiales, las oraciones, de las cuales tiene sentido preguntar si son deducibles o no usando los axiomas y reglas de deducción que el sistema tenga.
3. Es posible codificar todas las fórmulas por medio de números naturales de tal forma que a cada fórmula F le corresponda un número natural diferente, el código de F, que denotaremos por [F].
4. Las fórmulas con una variable libre (informalmente, fórmulas a las que les falta un dato para ser oraciones, como “x es un número par”; si reemplazamos x por un número concreto, tenemos una oración, por ejemplo “5 es un número par”) jugarán un papel importante. Ordenemos en una lista todas estas fórmulas:
F1(x), F2(x), F3(x),. . .
Es importante observar que las fórmulas en el lenguaje de N con una variable libre codifican conjuntos de números. La idea es sencilla: la fórmula F(x) representará el conjunto de todos los números n para los cuales F(n) es deducible en el sistema N.
5. Entonces viene la parte más importante (y técnica) de la demostración, y que cubre casi todo el trabajo de las 25 páginas. Se demuestra que también todos los conceptos meta-matemáticos que ocuparemos, como “fórmula”, “ser deducible en N”, “sustitución de variable”, etc., se pueden codificar en el sistema formal N.
6. En particular, se demuestra que existe una fórmula, que llamaremos Dem(x), en el lenguaje de N, que codifica el conjunto de todas las oraciones que son deducibles en N. Es decir, Dem(x) tiene la propiedad de que si F es una oración en N, entonces la oración Dem([F]) es deducible en N si y sólo si F es deducible en N.
Vale la pena detenerse un momento a meditar sobre los atisbos de autoreferencia que comienzan a aparecer aquí: fórmulas “hablando” de fórmulas.
7. Definimos a continuación un conjunto de números, que denotaremos con la letra K, por la siguiente fórmula (donde el signo ¬ denota negación):
n ∈ K ⇐⇒ ¬Dem([Fn(n)])
Observemos que, usando la definición de Dem dada en (6), podemos concluir que n ∈ K si y sólo si la oración Fn(n) no es deducible en N.
8. Puesto que todos los conceptos que aparecen en la definición en (7) son formalizables en N, también lo es el conjunto K. Por lo tanto hay una fórmula de la lista en (4) que codifica el conjunto K, supongamos que es la q-ésima de la lista. Es decir tenemos entonces que n ∈ K si y sólo si Fq(n) es deducible en N.
9. Consideremos entonces la fórmula Fq(q)
Si suponemos que Fq(q) es deducible en N, entonces por (7), q no pertenece a  K.
Pero esto significa, por (8), que Fq(q) no es deducible en N.
Si por el contrario, suponemos que Fq(q) no es deducible en N, entonces, por (7), q ∈ K. Pero entonces, por (8), Fq(q) es deducible en N.

Es decir, es imposible que Fq(q) sea deducible en N (pues suponerlo lleva a una contradicción). También es imposible que ¬Fq(q) sea deducible en N, pues si suponemos que ¬Fq(q) es deducible, entonces como N es consistente, Fq(q) no es deducible, pero eso significa que Fq(q) es deducible, contradicción.
Es decir, demostramos:

Teorema 1 (Gödel, 1931) La oración Fq(q) es indecidible en N, es decir en N no se puede deducir Fq(q) ni su negación.
Gödel acota en este punto:
La analogía de esta argumentación con la antinomia de Richard salta a la vista; también está íntimamente relacionada con la paradoja del “mentiroso”, pues la oración indecidible Fq(q) dice que q pertenece a K, es decir según (7), que Fq(q) no es deducible. Así pues, tenemos ante nosotros una oración que afirma su propia indeducibilidad. Evidentemente el método de prueba que acabamos de exponer es aplicable a cualquier sistema formal que, en primer lugar, interpretado naturalmente, disponga de medios de expresión suficientes para definir los conceptos que aparecen en la argumentación anterior especialmente el concepto de “fórmula deducible” y en el cual, en segundo lugar, cada fórmula deducible sea verdadera en la interpretación natural.
Con este resultado Gödel echa por tierra el famoso “axioma de la solubilidad de todo problema matemático” que postulaba Hilbert (y en su corazoncito cada matemático). Pero las sorpresas no acaban aquí. De hecho, el resultado más importante desde el punto de vista de los fundamentos de los sistemas formales es la “sorprendente consecuencia” del resultado anterior, que Gödel agrega inmediatamente al final de su trabajo (con el ofrecimiento nunca cumplido de demostrarlo rigurosamente más adelante) y expresada en su teorema XI, que dice esencialmente que no es posible demostrar la consistencia de un sistema formal en su propio marco.


Teorema 2 (Gödel, 1931) Sea A un sistema consistente de axiomas que sea mínimamente expresivo. Entonces la consistencia de A no es demostrable en A.
Veamos como probar esto para el sistema N. Se demuestra que la oración “N es consistente” se puede codificar con una oración de N, llamémosla Cons. Consideremos entonces la fórmula Cons ⇒ Fq(q), que interpretada en N dice “si N es consistente, entonces Fq(q) es deducible en N”. No es difícil demostrar que esta fórmula es deducible en N. Supongamos entonces que N pueda demostrar su propia consistencia, es decir que Cons se puede deducir en N. Entonces por modus ponens, Fq(q) sería deducible en N, lo que sabemos, por el Teorema anterior, que es falso. Por lo tanto N no puede demostrar su propia consistencia.
Después de todo esto Gödel comenta:
La prueba entera del teorema XI [nuestro Teorema 2] puede trasladarse a la teoría axiomática de conjuntos M y a la matemática clásica axiomática A, y también aquí obtenemos el mismo resultado:  No hay prueba alguna de la consistencia de M (de A) que pueda ser formalizada en M (en A), suponiendo que M (A) sea consistente.

No es difícil imaginar el impacto que estos resultados provocaron en la época. Al extremo que el mismo Gödel intenta suavizarlos comentando al final de su trabajo: “Hagamos notar explícitamente que el teorema XI (y los resultados correspondientes sobre M y A) no se oponen al punto de vista formalista de Hilbert”, y en un par de líneas propone algunas ampliaciones del concepto de formalismo que habría que considerar para rescatar el programa formalista después de este serio revés. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene el remedio: el golpe en el terreno de los fundamentos de las matemáticas fue brutal y remeció hasta sus cimientos las formas de entender los formalismos. Los ecos los seguimos escuchando hoy día.

Fundamentos de la Matemática y de la Geometría




"Todo el conocimiento humano comienza con intuiciones,
de allí pasa a conceptos y finaliza con ideas”


Kant


En Geometría es necesario para su desarrollo un número de principios fundamentales simples llamados axiomas. 




  • Existen puntos que los designaremos con las letras A, B, C, …
  • Existen rectas que las designaremos con las letras a, b, c, …
  • Existen planos que los designaremos con letras griegas α, β, γ, …
  • Los puntos son los elementos de la geometría lineal, las rectas son los elementos de la geometría plana y los puntos, las rectas y los planos son los elementos de la geometría del espacio.
  • Estos puntos, rectas y planos tiene relaciones entre ellos, que indicaremos con palabras como “están situados”, “entre”, “paralelas”, “congruentes”, etc.  Una completa descripción de ellos y de sus relaciones serán consecuencias de los axiomas de la geometría. 
Definición:
Si tenemos un número finito de puntos situados en una recta, podemos siempre ordenarlos en una sucesión A, B, C, D, E, … , K tal que B esté entre A y C, D, E, … ,K; C esté entre A, B y D, E, … , K; D esté entre A, B, C y E, … , K, etc.
Aparte de este orden de sucesión, existe otro con propiedades similares, el orden inverso, K, … , E, D, C, B, A.
Si dos rectas a y b, de un plano no tiene intersección con una tercera recta c del mismo plano, entonces entre ellas tampoco hay intersección.
Si A y B son dos puntos en una línea recta a, y si A’ es un punto de la misma o de otra recta a’, entonces a un lado de A’ sobre la recta a’, podemos encontrar siempre un único punto B’  tal que el segmento AB es congruente con A’ B’.
Indicaremos esta relación escribiendo:
Si AB ≡ A’ B’ y AB ≡ A” B”, entonces A’B’ ≡ A” B”
Entonces si AB ≡ A’ B’ y BC ≡ B’ C’ tenemos que AC ≡ A’ C’.

Se ha investigado en este campo con el fin de elegir un conjunto simple y completo de axiomas independientes y para deducir de estos sus teoremas más importantes.
A continuación haremos una clasificación de estos elementos y axiomas desde la investigación de ,David Hilbert,Biografía David Hilbert.





Los elementos de la geometría y los 5 grupos de axiomas.

Los objetos que componen el primer sistema los llamaremos puntos, los del segundo sistema serán llamados rectas y aquellos del tercer sistema serán llamados planos.



Estos axiomas pueden ser presentados en 5 grupos, cada grupo expresa por sí mismo relaciones fundamentales.




Axiomas de conexión: Los axiomas de este grupo establecen una conexión entre los conceptos indicados anteriormente, llamados puntos, rectas y planos.

Axioma I – 1
Dos puntos distintos A y B determinan una única recta a. Escribiremos  a=AB o a=BA.

Axioma I – 2
Dos puntos distintos determinan completamente una recta, esto significa que si a=AB y a=AC, donde B≠C, entonces a=BC.

Axioma I – 3
Tres puntos distintos que no están en la misma recta, determinan completamente un plano, escribiremos ABC=α.
Emplearemos también las expresiones, A, B y C están en α, o A, B y C son puntos de α.

Axioma I- 4
Dados tres puntos distintos A, B y C de un plano α, que no se encuentran sobre la misma recta, determinan completamente ese plano.


Axioma I – 5
Si dos puntos A y B de una recta a, están en el plano α, entonces todos los puntos de a están en el plano α.
En ese caso diremos que la recta a, está en el plano α.

Axioma I – 6
Si dos planos α y β tienen un punto en común, entonces tienen un segundo punto en común.

Axioma I- 7
En toda recta existen al menos dos puntos, en todo plano existen al menos tres puntos que no están en la misma recta, en el espacio existen al menos cuatro puntos no todos en el mismo plano.

Teorema 1
Dos rectas en el plano tienen un punto en común o no tiene puntos en común; dos planos no tienen puntos en común o tienen en una recta en común; una plano y una recta que no está en el plano o no tienen puntos en común o tienen un punto en común.

Teorema 2
Dada una recta y punto que no está en ella, o dadas dos rectas que tienen en un punto en común, un único plano puede pasar por ellos.


Axiomas de orden: definen la idea expresada en la palabra “entre“, y establece en base a ésta idea un orden de sucesión en los puntos de una recta, en el plano y en el espacio. Los puntos de una recta tienen cierta relación y la palabra “entre” sirve para describirla. 

Axioma II – 1
Si A, B y C son puntos de una recta y B está entre A y C, entonces B también está entre C y A.

Axioma II – 2
Si A y C son puntos de una recta, entonces existe al menos un punto B entre A y C y al menos un punto D situado tal que C esté entre A y D.


Axioma II – 3
Dados tres puntos cualesquiera de una recta, existe uno y sólo uno de ellos que está situado entre los otros dos.

Axioma II – 4
Dados cuatro puntos cualesquiera A, B, C, D de una recta  siempre pueden ser ordenados tal que B este entre A y C y también entre A y D; y además, que C esté entre A y D y también entre B y D.

Dados dos puntos A y B sobre una recta, llamaremos segmento a los puntos que están entre A y B, lo denotaremos AB o BA. Los puntos que están entre A y B se dicen que son puntos del segmento AB o que pertenecen al segmento. Todos los otros puntos de la recta se dicen que están fuera del segmento. Los puntos A y B son llamados extremos del segmento.


Axioma II – 5
Sean A, B y C tres puntos que no están sobre la misma recta y sea a una recta que está en el plano ABC y no pasa por los puntos A, B y C. Entonces, si una recta pasa atraves del segmento AB, entonces pasará por un punto del segmento AC o un punto del segmento BC.

Axioma de las paralelas (Axioma de Euclides)

Teorema 3:
Entre dos puntos de una recta, existen infinitos puntos.

Teorema 4:
Si tenemos un número finito de puntos situados en una recta, podemos siempre ordenarlos en una sucesión A, B, C, D, E, … , K tal que B esté entre A y C, D, E, … ,K; C esté entre A, B y D, E, … , K; D esté entre A, B, C y E, … , K, etc.
Aparte de este orden de sucesión, existe otro con propiedades similares, el orden inverso, K, … , E, D, C, B, A.

Teorema 5:
Toda recta a que se encuentra en un plano α, divide al resto de los puntos en dos regiones que tienen las siguientes propiedades: Todo punto A de una de las regiones determina con cada punto B de la otra región un segmento AB que contiene un punto de la recta a.  Por otro lado, dos puntos cualesquiera A, A’ de la misma región determinan un segmento AA’ que no contiene ningún punto de a.
Si A, A’, O B son cuatro puntos de una recta a, donde O se encuentra entre A y B pero no entre A y A’, entonces podemos decir: Los puntos A, A’ están situados del mismo lado con respecto a O, y los puntos A y B están situados sobre diferentes lados del punto O.
Todos los puntos de a que se encuentran del mismo lado del punto O, tomados juntos, son llamados semirrecta de origen O. Por lo tanto, cada punto de una recta divide a la misma en dos semirrectas.
Haciendo uso de la notación del teorema 5, decimos: los puntos A, A’ están en un plano α sobre el mismo lado con respecto a la recta a, y los puntos A y B están en lados diferentes con respecto a la recta a.

Definiciones:
Un sistema de segmentos AB, BC, CD, … , KL es llamado línea quebrada que une A con L, y es designada brevemente, como la línea quebrada ABCDE … KL. Los puntos que se encuentran sobre los segmentos AB, BC, CD, … ,KL, como así también los puntos A, B, C, D, … , K, L son llamados los puntos de la línea quebrada. En particular, si el punto A coincide con el punto L, la línea quebrada es llamada polígono ABCD … K. Los segmentos AB, BC, CD, … , KA son llamados lados del polígono y los puntos A, B, C, D, …, K los vértices. Los polígonos que tiene 3, 4, 5, … , n vértices son llamados, respectivamente, triángulos, cuadrángulos, pentágonos, … , n-ágonos. Si los vértices de un polígono son todos distintos y no se encuentran sobre los segmentos que componen los lados del polígono, y, además, si dos lados no tienen puntos en común, entonces el polígono es llamado polígono simple.

Axioma III
En un plano α, dados una recta a y un punto A, que no pertenece a la recta. Existe una y solo una recta que pasa por el punto A y no intersecta a la recta a. Esta recta es llamada paralela a la recta a que pasa por A.
Este axioma de las paralelas contiene dos afirmaciones. La primera es que en el plano α, hay siempre una recta que pasa por A y no intersecta a la recta a. La segunda es que sólo hay una.

Teorema 8:
Si dos rectas a y b, de un plano no tiene intersección con una tercera recta c del mismo plano, entonces entre ellas tampoco hay intersección.

Axiomas de congruencia: definen la idea de congruencia o desplazamiento.

Axioma IV – 1
AB ≡ A’ B’
Todo segmento es congruente con si mismo, eso significa que AB ≡ AB.


Axioma IV – 2
Si un segmento AB es congruente a un segmento A’ B’ y también a un segmento A”B”, entonces el segmento A’B’ es congruente con el segmento A” B”.

Axioma IV – 3
Sean AB y BC dos segmentos de una recta a que no tienen puntos en común salvo B, y sean además, A’ B’ y B’ C’ dos segmentos en la misma recta o en otra a’, que no tiene puntos en común salvo B’.

Axioma de continuidad (Axioma de Arquímedes)

Sean dos segmentos AB y CD tales que C es diferente de D. Entonces existe un entero n, y n puntos A1, ..., An de la recta que contiene al segmento AB, tales que Aj se sitúa entre Aj-1y Aj+1 si 2 ≤ j < n - 1, AjAj+1 es congruente a CD si 1≤ j <n - 1, A se confunde con A1 y B se sitúa entre A y An.